Los peritos avanzaban con seriedad. Se asomaban inquisitivos a los
miradores y evaluaban cuidadosamente las proporciones del paisaje. Unos
especialistas cataban el olor y el sabor del aire que se canalizaba por
el valle, otros tomaban nota de la calidad de los reflejos en
las gotas de rocío.
Más abajo, en el interior del bosque, pasaron un buen rato evaluando la frondosidad de las copas de los árboles.
Más abajo, en el interior del bosque, pasaron un buen rato evaluando la frondosidad de las copas de los árboles.
Al llegar a un claro, uno de los peritos no consiguió reprimir
completamente un grito al contemplar la intensidad del color turquesa de
las aguas en un remanso del río. Aquello era la puntilla final. No
había duda de la solidez de la riqueza de Grecia. Los peritos del Beauty
Bank miraron a los ojos a los guias locales que les habían acompañado
durante la inspección y asintieron con la cabeza.













