Una nueva foto en esta serie de "cenicientas de mi archivo" donde muestro fotos no publicadas pero que me gustan y me apetece enseñarlas. La foto de hoy ya la había subido cuando hablé de Colonia del Sacramento, pero como me gusta tanto la subo otra vez. Benditas dominantes... aquí se ve muy bien para qué sirven.
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sábado, 9 de abril de 2011
domingo, 30 de enero de 2011
Colonia del Sacramento y el arte de pasear. Tercera (y última) parte.
(viene de la primera y segunda parte)
Yo creo que pasear es un arte que se está perdiendo. Cada vez somos más esclavos de la prisa y las obligaciones, y es difícil encontrar un instante para el propio disfrute.
Hay algunos lugares en el mundo que claramente invitan a la práctica de este arte. La uruguaya Colonia del Sacramento es uno de ellos. A mi me encanta caminar sin rumbo preestablecido, tener la libertad en cada cruce de tomar la dirección que en ese momento me plazca. La excitación de descubrir lo que se encuentra tras cada esquina.
En este tipo de situaciones entro en trance, sobretodo en el crepúsculo.
En esa ocasión, como si caminase por el escenario de un sueño, notaba bajo los pies el irregular relieve de los adoquines y en la cara el tacto fresco del aire cargado de la humedad del Río de la Plata. Ya puesto el Sol, me concentré en observar los cambios de luz sobre el antiguo faro.
La fotografía me ayuda a mantenerme en ese estado. La imagen del faro y la colada tendida lo resume perfectamente. La Luna al fondo le da el toque definitivo. Es la hora mágica en que las últimas luces del día dan paso a las sombras de la noche. Como tantas veces, las zonas de transición contienen los matices más interesantes.


Yo creo que pasear es un arte que se está perdiendo. Cada vez somos más esclavos de la prisa y las obligaciones, y es difícil encontrar un instante para el propio disfrute.
Hay algunos lugares en el mundo que claramente invitan a la práctica de este arte. La uruguaya Colonia del Sacramento es uno de ellos. A mi me encanta caminar sin rumbo preestablecido, tener la libertad en cada cruce de tomar la dirección que en ese momento me plazca. La excitación de descubrir lo que se encuentra tras cada esquina.
En este tipo de situaciones entro en trance, sobretodo en el crepúsculo.En esa ocasión, como si caminase por el escenario de un sueño, notaba bajo los pies el irregular relieve de los adoquines y en la cara el tacto fresco del aire cargado de la humedad del Río de la Plata. Ya puesto el Sol, me concentré en observar los cambios de luz sobre el antiguo faro.
La fotografía me ayuda a mantenerme en ese estado. La imagen del faro y la colada tendida lo resume perfectamente. La Luna al fondo le da el toque definitivo. Es la hora mágica en que las últimas luces del día dan paso a las sombras de la noche. Como tantas veces, las zonas de transición contienen los matices más interesantes.

viernes, 28 de enero de 2011
Colonia del Sacramento. El pasado presente. Segunda parte.
(viene de la primera parte)
Colonia se encuentra a orillas del estuario Río de la Plata, formado por la unión de los ríos Paraná y Uruguay. Es precisamente este estuario lo que la separa de Buenos Aires, pero no es impedimento suficiente para los porteños que deciden tomar el ferry para pasar el fin de semana en esta pequeña joya uruguaya.
En la tercera (y última) parte veremos alguna imagen más del estuario, pero en esta entrada simplemente quería mostrar una de las peculiaridades de Colonia. Encajando a la perfección con la arquitectura y el ambiente de la ciudad, encontramos docenas de automóviles clásicos.
Los hay en diversos estados de conservación y dan un toque definitivo para crear ese ambiente tan particular, como de tiempo parado en el pasado, que se respira paseando por el centro.
(continuará en la tercera parte)
Colonia se encuentra a orillas del estuario Río de la Plata, formado por la unión de los ríos Paraná y Uruguay. Es precisamente este estuario lo que la separa de Buenos Aires, pero no es impedimento suficiente para los porteños que deciden tomar el ferry para pasar el fin de semana en esta pequeña joya uruguaya.
En la tercera (y última) parte veremos alguna imagen más del estuario, pero en esta entrada simplemente quería mostrar una de las peculiaridades de Colonia. Encajando a la perfección con la arquitectura y el ambiente de la ciudad, encontramos docenas de automóviles clásicos.
Los hay en diversos estados de conservación y dan un toque definitivo para crear ese ambiente tan particular, como de tiempo parado en el pasado, que se respira paseando por el centro.
(continuará en la tercera parte)miércoles, 26 de enero de 2011
Colonia del Sacramento. El encanto de Uruguay. Primera parte.
Ya les he comentado en otras ocasiones que la locura y el frenesí de las grandes urbes acaba por estresarme. Me encanta tener la opción de escaparme a algún rincón tranquilo para descansar y recargar las pilas.Al fin de uno de mis frecuentes viajes por Sudamérica, tenía que tomar mi vuelo de regreso desde Buenos Aires. Tras un viaje de varios meses, llegué con cuatro días de antelación a la capital argentina, y aunque no es esta una ciudad que me disguste, me apetecía algo más tranquilo para esperar.
La solución era clara, pues a solo una horitas de ferry se encuentra el país vecino, Uruguay y en la costa una preciosa perla con conexión directa con la gran urbe: Colonia del Sacramento.Tengo cierta debilidad por los lugares que fueron colonia portuguesa en algún momento de la historia. Me recuerdan la época en que vivía en Lisboa, y además su arquitectura -que también contiene elementos coloniales y post-coloniales españoles-, me encanta.
Las calles de Colonia del Sacramento son estrechas y de suelos adoquinados, y el estado de conservación de las casas se encuentra en el punto justo para que que tenga encanto y no sea simplemente algo viejo. El mérito de esto lo tiene el trabajo de restauración y reconstrucción de finales de los años 60 e inicio de los 70. Ese lavado de cara culminó en la declaración de su casco histórico como Patrimonio de la humanidad en 1995.
Conozco poco Uruguay, pero Colonia del Sacramento ya es motivo suficiente para visitar este pequeño país, que no suele estar en las agendas de los viajeros que escogen Sudamérica como destino, y que se concentran en lugares más famosos turísticamente, como Perú o Argentina. Uruguay queda como un camino menos trillado para todo el que busque una experiencia más relajante, sin tanto "gringo".
(continuará en la segunda parte)
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