Mostrando entradas con la etiqueta música. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta música. Mostrar todas las entradas

miércoles, 10 de agosto de 2011

La Storm Clouds Cantata. Resultados de la Séptima Jornada de Nuestra Liga.

Con algo de retraso, les presento los resultados de la Séptima Jornada, en la que les proponía identificar una pieza musical y responder una serie de preguntas sobre la misma.

Pues bien, se trataba de la Storm Clouds Cantata, obra del magnifico compositor australiano Arthur Benjamin. La pieza fue encargada por el genial Alfred Hitchcock para la película de 1934 The Man who knew too much.

En 1956, cuando Hitchcock dirigió la segunda versión del filme, ofreció a Bernard Herrmann la posibilidad de crear una nueva pieza para la escena final. Herrmann declinó la oferta, ya que la obra de Benjamin era prácticamente insuperable, pero aceptó dirigir a la London Simphony Orchestra y al Coro del Covent Garden en la película.

Herrmann es indiscutiblemente uno de los mejores compositores para cine de la historia y tiene en su haber bandas sonoras míticas como las de Psycho, Vertigo, North by Northwest, Citizen Kane, The Ghost and Mrs. Muir, Cape Fear, Taxi Driver y muchas otras.


Aquí tienen de nuevo la pieza musical, pero esta vez dentro de la película. Fíjense que en los aproximadamente diez minutos que dura la pieza no hay ni un solo dialogo. Impresionante.




Sus resultados por orden de llegada han sido:

Rafa Pérez, 10 puntos
JC, 10 puntos
Ángel M. Bermejo, 10 puntos
Andrés, 0 puntos
MartinAngelair, 10 puntos

Con lo que la clasificación general queda:


Ya ven que la cabeza de la clasificación sigue muy igualada. Recuerden que las tres primeras plazas tendrán premio tangible. Así que si desean conseguirlo permanezcan atentos: ¡La Liga continua en Agosto!

lunes, 12 de julio de 2010

El tarogatista de Sibiu

A menudo, las mejores cosas de un viaje son los imprevistos y los eventos que difícilmente se podrían planificar. Con la intención de potenciar este tipo de situaciones me decidí a cruzar en 40 días Rumanía y Ucrania -pasando por Moldova-, viajando a pie, en autostop y en transporte público.

Era el segundo viaje gordo como fotógrafo tras mis aventuras en Sudamerica, en las que casi me muero unas cuantas veces. Para dormir en Rumanía, normalmente plantaba mi tienda ultraligera en algún campo, fuera de la vista de la gente, algo importante como medida de seguridad que casi siempre funciona -el "casi" se lo cuento otro día. Sin embargo, uno también está expuesto a situaciones bastante peculiares, aunque no carentes de interés.

Plaza principal de la preciosa ciudad de Sibiu.

Una mañana, paseando por la espectacular ciudad de Sibiu, un señor con expresión simpática que contemplaba la calle desde el portal de su casa, me comenzó a hablar. Usando las cuatro frases de rumano que había aprendido, le hice saber de dónde venía y lo que estaba haciendo en su país. La conversación continuó y él me contó una serie de cosas.


Jlie Sas, así se llamaba, había trabajado tres años en Andalucía, en una de esas fincas de cría de caballos de raza. Pese a ello, hablaba tan poco español como yo rumano. Todavía ahora no sé como llegamos a poder conversar durante los dos días que estuve en su casa.

Por la tarde, al pasar por delante de un gran hotel de la ciudad, Jlie me explicó que durante la época comunista, tocaba el tarogato soprano en las ocasiones en que se celebraba alguna fiesta en los salones del hotel. Le iba muy bien para complementar sus ingresos como trabajador en una fábrica de lápices.

Por la noche, Jlie no pudo evitar hacer una demostración de sus habilidades musicales en medio de su humilde cocina.

Jlie Sas recuerda los viejos tiempos en que tocaba el tarogato soprano en fiestas, para complementar sus ingresos como trabajador en una fábrica de lápices de Sibiu, durante la época de comunista.

Si tienen curiosidad sobre el tarogato, les dejo esta pieza del gran Dumitru Fărcaş. Tengo que reconocer que la música de Rumanía me sorprendió muy gratamente.




Jlie mira la televisión antes de dormir en el sofá de su pequeña casa de Sibiu. El hombre dormía en el sofá por sistema, tenia la cama montada allí. Por suerte había otro sofá para mi y mi saco de dormir.

Jlie vivía solo en su pequeña casa, pero tenía familia en el barrio y los fuimos a ver a todos.

A la mañana siguiente, visitamos la fábrica de lápices. Aunque la fábrica en sí ya no funciona, el edificio sigue en pie.

Una de las situaciones más surrealistas fue cuando le dio por llamar al dueño de la finca dónde había trabajado, un señor andaluz muy amable que me invitó a visitarlo. No sé quién estaba más extrañado de los dos con la situación.

miércoles, 5 de mayo de 2010

Las fajãs de São Jorge. Açores.

Las fajãs son especialmente numerosas y grandes en la isla de São Jorge.


La isla de São Jorge es la más escarpada de las nueve que forman el archipiélago de las Azores. Casi todo su terreno se encuentra por encima de los 300 metros de altura y, cuando llega a la costa, se precipita en picado al océano, formando acantilados y contrafuertes de una pendiente casi vertical.

Al igual que el resto del archipiélago, São Jorge es de origen volcánico y los terremotos no han sido raros a lo largo de su historia. Esta sismicidad, asociada a la inestabilidad de los acantilados antes mencionados, causó numerosos desprendimientos de rocas que formaron unos terrenos planos al pie de aquellos. Estas tierras que se adentran en el mar se conocen con el nombre de fajãs. Las lenguas de lava de antiguas erupciones, que quedaron solidificadas al entrar en contacto con el océano, son otro de los procesos geológicos que dan origen a las fajãs.

Afortunadamente, en el año 2000 el Parlamento Azoriano decidió proteger las fajãs, prohibiendo la construcción de nuevas edificaciones y la apertura de nuevos caminos. Más o menos lo mismo que hacemos aquí con nuestro litoral.

Algunas fajãs están habitadas

Pero los fabulosos paisajes, tan abundantes en estas islas portuguesas, no son lo que más me impresionó. Son sus habitantes, que parecen vivir al margen de la histeria y de la autoexplotación para conseguir el éxito que tenemos aquí y en muchos otros países. Como viven más relajados, son más felices. Y al tener más felicidad están más dispuestos a compartirla(*). Pero para hablarles de esto prefiero dedicar una entrada completa. Tal vez la titule "Las islas donde todo el mundo es bueno". ¿Les parece cursi?

Dos estresados habitantes de una fajã.

La cuestión es que probablemente, cuando ustedes lean esto, yo estaré volando hacia un lugar que tal vez sea muy parecido. O al menos eso me gustaría. Les dejo una música que contiene una pista sobre mi próximo destino.



(*) porqué la felicidad y el dinero funcionan diferente

viernes, 13 de noviembre de 2009

Música para escuchar bajo la Vía Láctea

Vía Láctea en un pueblo abandonado del Altiplano chileno. Puede pinchar la foto para ampliarala.

Es difícil poner en palabras lo que puede llegar a sentirse cuando se contempla la Vía Láctea en una noche realmente oscura y en la más absoluta soledad. Especialmente cuando se comprende algo de lo que se está viendo y se intenta imaginar su magnitud.

En próximas entradas voy a intentarlo. Pero hoy solo les recomendaré que escuchen esta pieza de música de Bach.

Coro final de "La Pasión según san Mateo" de J. S. Bach.




La música tiene una facilidad asombrosa para provocarnos emociones y creo que esta pieza pueda ser útil a este respecto. Aunque se compuso en honor a lo que para mi es una más de las mitologías que ha generado nuestra especie, los sentimientos que tenía su autor probablemente eran tan sublimes y sinceros como los que puedan sentirse bajo algo tan real como nuestra querida Vía Láctea.

¿Cómo sería un himno a la Vía Láctea?


Nota: Ahora mismo mis coordenadas geográficas coinciden con las de algún punto del Océano Atlántico. Para situarme completamente hace falta una cuarta coordenada -tercera espacial- que indique mi altitud respecto, por ejemplo, al nivel promedio del mar en la costa de la ciudad de Alicante. Pero esto ya no lo sé seguro. Puedo estar a unos 12.000 metros sobre aquel o a unos 4000 metros por debajo. La primera opción es la más probable. Y yo espero que sea así. Pero sino, esta entrada va a salir en los periódicos y el blog va a despegar de una vez. Un poco demasiado tarde...

Esta vez me llevo un pequeño y barato netbook para descargar e ir editando las fotos. Sino se me acumulan todas al regreso y no doy abasto. También me servirá para ir preparando entradas así que no se olviden de este pequeño cuaderno. En unos días ya les contaré a donde voy.