Hace unos días que he regresado de un viaje de tres semanas por Túnez. Como hay bastantes cosas para ver, decidí hacer un recorrido general del país, reservandome un día para cada lugar que, a priori, me parecía interesante. Algunas veces lo era, otras no.
Uno de los días, cerca de la luna nueva, lo reservé para ir a pasar la noche en un oasis del margen norte del Sahara. Tenía intención de hacer paisajes nocturnos con la Vía Láctea, una de mis obsesiones. Llegué por la tarde y el cielo estaba muy cubierto. Por suerte, al llegar el Sol cerca del horizonte, encontró un pequeño hueco entre las nubes que le permitió iluminar las dunas de arena, ofreciendo una oportunidad para sacar alguna foto medianamente aceptable.
Explorando los alrededores encontré un pequeño escarabajo que había emergido del interior de una duna. Me acordé de un documental sobre el desierto de Namibia que había visto hace años, en el que aparecía un escarabajo igual exponiendo su cuerpo a la niebla matutina para beber el rocío que resbalaba por su cuerpo. Luego también me acordé que hay unas serpientes con cuernos, muy venenosas, que viven enterradas en la arena.
Escarabajo surgido del interior de la duna. Fíjense que las huellas surgen del agujero. (Puede ampliar la foto pinchándola)Continué caminando intentando no hundir mucho los pies para no encontrar ninguna serpiente. Como no tenía ganas de perderme, cada vez que llegaba a lo alto de una duna miraba hacia atrás para no perder de vista el oasis. Así hice la primera foto de la entrada.
En una hora llegué a unas ruinas de un fuerte romano del siglo II, cuando el Imperio Romano dominaba el norte de África. Un conjunto bastante impresionante y que con una puesta de Sol despejada sería mucho más impactante.
Comenzó a oscurecer y el cielo seguía cubierto. Ya de noche se puso a llover y tuve que abandonar la idea de las fotos astronómicas. De todas formas me fui levantando durante la madrugada para ir comprobando el estado del cielo. La lluvia cesó y aparecieron algunos claros, pero no lo suficientemente extensos como para hacer algo de interés. Otra vez será.
Que llueva en el Sahara no es tan extraordinario. Al menos en alguna de sus partes. Según el USGS un desierto es una zona con una precipitación menor que 250mm anuales. El promedio del Sahara es de 25mm anuales, con puntos -sobretodo en el centro- en los que no se llega ni a los 5mm. Es decir que es un desierto de sobras. Pero en los margenes sur y norte llueve bastante más y, técnicamente, si se superan los 250mm esos puntos son estepa sahariana.
No sé la precipitación anual del lugar donde me encontraba, pero los señores con turbante que estaban por ahí no parecían extrañados. De hecho les pregunté y me dijeron que era relativamente normal que lloviera allí. A parte de dunas de arena había también grandes extensiones con matojos medio secos, prueba de que algo de agua sí que reciben.
Por la mañana había dejado de llover y estaba todo envuelto en una ligera niebla. No vi ningún escarabajo bebiéndosela, pero igualmente fue bastante bonito.




