Mostrando entradas con la etiqueta Guatemala. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Guatemala. Mostrar todas las entradas

lunes, 31 de diciembre de 2012

Resumen viajero de 2012

Termina el 2012 y es momento de recordar algunos de los lugares que he conocido este año.

Guatemala (donde conocí a la sirena del lago Atitlán)

El Salvador

Honduras

Panamá (desde donde contemplé asombrado la carambola planetaria)

Costa Rica

Nicaragua (donde presencié la Pasión de Matagalpa)

Belice

México (donde investigué el fin del mundo Maya)

Irlanda (desde donde les conté sobre mi afición de caminar hacia el horizonte)

Las Canarias (donde me di cuenta de la timidez de la Vía Láctea)

Granada (desde donde me dirigí al sur para cruzar el estrecho y llegar a Ceuta, Melilla y...)

Marruecos

El último del año ha sido por Asturias (donde he conocido el territorio del lobo ibérico y el oso pardo)

En unos días partiré para el primer destino de 2013. Va a ser un lugar muy lejano (más allá de Orión, afortunadamente), que ya conozco y que siempre pienso en regresar.

¡Aprovecho para desearles un feliz año 2013!

jueves, 5 de julio de 2012

La adoración maya

La adoración maya. Santiago Atitlán, Guatemala, 2012.

Aunque oficialmente católicas, la mayoría de iglesias del "país maya" son a menudo escenario de rituales mayas y rezos a figuras sincréticas, como es el caso de estos indígenas adorando al cisne blanco.

En el momento que hice la foto no me pareció buena idea interrumpir los rezos para preguntar el nombre de la deidad y luego olvidé el tema. Dado que tengo el honor de tener unos lectores muy sabios, ¿no sabrá alguno de ustedes el nombre o qué representa el cisne al que adoran las personas de la fotografía?

Si alguien me da la respuesta correcta le regalo una copia de la foto a 13x18.

miércoles, 15 de febrero de 2012

La sirena del Lago de Atitlán y la magia de la fotografía

La pasarela de Atitlán. Lago de Atitlán, Guatemala, 2012.

Qué cosas se encuentran viajando. El otro día estaba yo paseando a orillas del guatemalteco Lago de Atitlán. El sol se estaba poniendo detrás de los volcanes que rodean el lago y todos los objetos de la orilla aparecían como siluetas, recortadas contra el resplandor del ocaso reflejado en el agua.

Entonces apareció una muchacha indígena, vestida con su corte y su huipil tradicionales. Intuía que algo iba a pasar y por eso apreté el disparador en el momento en que bajaba el pequeño escalón de la pasarela.

El gesto, el momento decisivo, fíjense en la mano izquierda (si pinchan en la foto la verán más grande), ese movimiento parece sacado de un dibujo, pero es real, yo lo vi, y me di cuenta en el preciso instante de apretar el disparador de que lo había capturado. La magia de la fotografía: duró una décima de segundo pero aquí está, detenido para siempre.

La pasarela de Atitlán no es la de Milán ni la de París, y las chicas esqueléticas que desfilan en estas últimas miran con envidia a esta indígena, y sueñan con ser capaces un día de realizar un gesto como este.

A veces me preguntan si no me canso de viajar. ¿Cómo me voy a cansar de ver un paisaje nuevo cada pocos días? ¿De no saber lo que va a ofrecerme la nueva jornada?

Justo después de hacer la foto escuché un ligero ruido de agua, y al quitar el ojo del visor la chica ya no estaba. ¿Será que hay sirenas en el Lago de Atitlán?

lunes, 6 de febrero de 2012

Señales del fin de los tiempos

Hace unas semanas que estoy más allá de Orión. Sin embargo, no les digo esto como preludio a mostrarles las cosas interesantísimas que hay en el otro lado de la Galaxia, sino para anunciarles que últimamente estoy presenciando ciertos fenómenos extraños que me hacen pensar que el fin del mundo tiene que estar cerca.

En Chiapas, entre espesos bosques tropicales encontré nada menos que el coche del Sr. Google, como pueden ver en la foto:



Además, el vehículo llevaba un remolque con un triciclo en su interior. ¿Un triciclo? Sí, un triciclo con todo de cámaras, para dónde no llega ni el 4x4...

El encuentro me supuso un shock bastante grande, pues yo pensaba que todavía era posible huir de algunas cosas. Tal vez se pueda, pero hay que reconocer que cada vez es más complicado.


Unos días antes del desafortunado encuentro con el Sr. Google, en un pueblecito yucateco me topé con esta tienda de fotografía:


Y hace tan solo unos días en un periódico guatemalteco leí un titular que informaba de la aparición de la Virgen de Guadalupe en un manchurrón de tinta en un pupitre de una escuela. Ay, señor...