En el extremo noroeste de Irlanda se encuentra
Donegal, uno de los
mayores condados del país y el más
remoto. Gracias a esto último, las aglomeraciones de turistas son
todavía algo desconocido, y visitar Donegal ahora es equivalente a lo
que fue conocer
los lugares más populares de Irlanda hace varias décadas.
La naturaleza de Donegal es antigua, de aspecto prehistórico. Su
geología nos cuenta historias de un pasado glacial. La muestra más
evidente son los profundos surcos que recorren la superficie de las
grandes rocas que afloran por doquier. Son cicatrices producidas por
antiguos glaciares que, avanzando por su superficie como un
guillame,
dejaron su firma durante las múltiples glaciaciones del último millón de
años.
La vegetación es de crecimiento lento, pero muy resistente.
En esos periodos Donegal parecía Groenlandia, pero hoy en día el clima
es templado. Estos últimos días lo he estado recorriendo, y les voy a
contar algunos de sus encantos en una serie de entradas.
Hoy voy a comenzar con el lugar que me ha parecido más espectacular
desde el punto de vista de naturaleza: Los acantilados de Slieve
League. Sliabh Liag -su nombre en
gaélico, que significa la montaña gris-, se encuentra entre los
acantilados más altos de Europa. Su punto más elevado alcanza los 600
metros sobre el Atlántico, casi el triple que los famosos acantilados de
Moher.
A diferencia de los lugares más conocidos de Irlanda, cuando uno llega a la parte superior de Slieve League, es posible que no haya
nadie más en el lugar. Cuando yo llegué, únicamente había una pareja de
ciclistas y media docena de excursionistas que admiraban la furia del
océano desde la seguridad de un mirador instalado sobre las rocas.

Al ver la posibilidad de caminar hasta las distintas cumbres -y siendo yo poco resistente a este tipo de tentaciones-, me decidí a intentarlo.
En tan solo 15 minutos de caminata me encontraba rodeado de enormes
rocas que parecían haber llegado hasta allí gracias a algún cataclismo.
Aquí me tienen. Si la foto fuera en blanco y negro, ¿les parecería un explorador?
Desde algo más arriba uno puede ver a lo lejos, pero no llega a verse un
final. Me he prometido a mi mismo regresar con mi tienda de campaña en
otra ocasión. Me gustaría ir avanzando día a día, hasta donde se pueda
llegar.
Realmente existen pocos lugares en Europa donde uno pueda mirar
hacia el
horizonte y no ver más que naturaleza intacta.
¿Saben lo que es esto? Pista: dicen que en Irlanda hay dos por persona.