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lunes, 31 de diciembre de 2012

Resumen viajero de 2012

Termina el 2012 y es momento de recordar algunos de los lugares que he conocido este año.

Guatemala (donde conocí a la sirena del lago Atitlán)

El Salvador

Honduras

Panamá (desde donde contemplé asombrado la carambola planetaria)

Costa Rica

Nicaragua (donde presencié la Pasión de Matagalpa)

Belice

México (donde investigué el fin del mundo Maya)

Irlanda (desde donde les conté sobre mi afición de caminar hacia el horizonte)

Las Canarias (donde me di cuenta de la timidez de la Vía Láctea)

Granada (desde donde me dirigí al sur para cruzar el estrecho y llegar a Ceuta, Melilla y...)

Marruecos

El último del año ha sido por Asturias (donde he conocido el territorio del lobo ibérico y el oso pardo)

En unos días partiré para el primer destino de 2013. Va a ser un lugar muy lejano (más allá de Orión, afortunadamente), que ya conozco y que siempre pienso en regresar.

¡Aprovecho para desearles un feliz año 2013!

lunes, 11 de junio de 2012

El carácter irlandés


“Seems there are Irish people everywhere, or people who want to be.” 
Morgan Freeman en Million Dollar Baby

Se ha dicho de los irlandeses que no saben lo que quieren, pero que están dispuestos a luchar hasta la muerte por ello.
Tal vez alguna vez se hayan preguntado por qué los irlandeses son un pueblo tan conocido y carismático si Irlanda es un país pequeño, de menos de 5 millones de habitantes (o poco más de 6 si contamos Irlanda del norte).


Por alguna razón, los irlandeses se han hecho notar en cualquier parte del mundo. Tal vez una de las cosas más conocidas sea la alegría que hay en sus pubs -dicen que un irlandés no está borracho si todavía puede agarrarse a un pedazo de hierba para no caerse del suelo-, alegría que también tiene su lado melancólico: algunos dicen que los irlandeses siempre piensan en la muerte, y si eso es cierto, tal vez el trasfondo de su actitud sea aprovechar la vida mientras existe.


Probablemente la afición a reunirse en pubs tenga su origen en las condiciones duras de la vida rural y la aspereza del clima. Pubs que son más bien como el salón de una casa donde se reune una gran familia.


Yo he estado demasiado poco tiempo en Irlanda como para poder hablar con propiedad sobre los irlandeses, pero en esta breve visita en dos ocasiones me han preguntado si necesitaba ayuda cuando miraba un mapa en la ciudad, y más sorprendente todavía, estando yo haciendo la siesta tumbado en la hierba de un parque, se me acercó una mujer preguntando si me encontraba bien. Esto parece indicar que el porcentaje de irlandeses que consideran que esos seres que caminan a su alrededor son también personas -fellow human beings-, es bastante grande.


"When anyone asks me about the Irish character, I say look at the trees. Maimed, stark and misshapen, but ferociously tenacious."
Edna O'Brien (novelista irlandesa)

jueves, 31 de mayo de 2012

Viaje a Donegal, Irlanda. Segunda parte. La isla de Arranmore.


Llegada a la isla en ferry

La isla de Arranmore se encuentra a tan solo 25 minutos de ferry del oeste de las costas de Donegal. Es una isla muy pequeña -unos 20 km²- que se puede recorrer a pie en tan solo cuatro horas, gracias a una red de senderos muy bien acondicionados.


Aquí viven poco más de 500 personas, aunque en verano la población se duplica gracias al regreso de nativos que durante el año viven y trabajan en tierra firme, a los turistas y a un número considerable de estudiantes de gaélico que vienen a estudiar el idioma.

Esto último es un hecho destacable de Árainn Mhór -como se llama la isla en gaélico-, ya que es uno de los pocos territorios del país que conforma la Gaeltacht: las regiones donde el habla mayoritaria es el gaélico.

En el perímetro de Arranmore hay varias cuevas marinas, acantilados casi tan espectaculares como este y un faro.

Como en tantas islas pequeñas, aquí la vida funciona a un ritmo distinto y el progreso también llega más despacio, algo que yo considero una virtud. Aunque fue la primera de las islas del país en obtener conexión eléctrica en 1957, los demás servicios tardaron lo indecible: El agua corriente no llegó hasta mediados de la década de los 70 y el teléfono a finales de los 80!!

Las playas son de arena blanca

Aquí las alegrías y las penas se comparten. El caso más célebre desgraciadamente fue una tragedia ocurrida en 1935: El Arranmore disaster, en que 19 habitantes de la isla -casi todos de la misma familia, los Gallagher-, perecieron en un naufragio nocturno justo enfrente de la isla. Toda la población sufrió el golpe como propio, y es un suceso que todavía hoy en día se recuerda con mucha emotividad.


Bajo esta cruz yacen las víctimas del Arranmore disaster

Afortunadamente, la mayoría de cosas que suceden en Arranmore son buenas. Y para compartir alegrías nada mejor que los pubs. El que hay junto al embarcadero es como el salón de una casa. La gente se reune para conversar, pasar el rato y lo que más me gusto: improvisar música entre varios espontáneos. El acordeón, el violín, la flauta y la guitarra pasan de unas manos a otras. ¡Aquí la gente sabe tocar no uno sino varios instrumentos!


Ya ven que el vivir relativamente aislados hace que el sentido de comunidad sea muy grande. No es extraño entonces que haya media docena de pubs, que para esos 500 habitantes... ¡multiplica por siete el promedio del país!

lunes, 28 de mayo de 2012

Viaje a Donegal, Irlanda. Primera parte. Los acantilados de Slieve League.


En el extremo noroeste de Irlanda se encuentra Donegal, uno de los mayores condados del país y el más remoto. Gracias a esto último, las aglomeraciones de turistas son todavía algo desconocido, y visitar Donegal ahora es equivalente a lo que fue conocer los lugares más populares de Irlanda hace varias décadas.


La naturaleza de Donegal es antigua, de aspecto prehistórico. Su geología nos cuenta historias de un pasado glacial. La muestra más evidente son los profundos surcos que recorren la superficie de las grandes rocas que afloran por doquier. Son cicatrices producidas por antiguos glaciares que, avanzando por su superficie como un guillame, dejaron su firma durante las múltiples glaciaciones del último millón de años.

La vegetación es de crecimiento lento, pero muy resistente.

En esos periodos Donegal parecía Groenlandia, pero hoy en día el clima es templado. Estos últimos días lo he estado recorriendo, y les voy a contar algunos de sus encantos en una serie de entradas.


Hoy voy a comenzar con el lugar que me ha parecido más espectacular desde el punto de vista de naturaleza: Los acantilados de Slieve League.  Sliabh Liag -su nombre en gaélico, que significa la montaña gris-, se encuentra entre los acantilados más altos de Europa. Su punto más elevado alcanza los 600 metros sobre el Atlántico, casi el triple que los famosos acantilados de Moher.

A diferencia de los lugares más conocidos de Irlanda, cuando uno llega a la parte superior de Slieve League, es posible que no haya nadie más en el lugar. Cuando yo llegué, únicamente había una pareja de ciclistas y media docena de excursionistas que admiraban la furia del océano desde la seguridad de un mirador instalado sobre las rocas.


Al ver la posibilidad de caminar hasta las distintas cumbres -y siendo yo poco resistente a este tipo de tentaciones-, me decidí a intentarlo. En tan solo 15 minutos de caminata me encontraba rodeado de enormes rocas que parecían haber llegado hasta allí gracias a algún cataclismo.

Aquí me tienen. Si la foto fuera en blanco y negro, ¿les parecería un explorador?

Desde algo más arriba uno puede ver a lo lejos, pero no llega a verse un final. Me he prometido a mi mismo regresar con mi tienda de campaña en otra ocasión. Me gustaría ir avanzando día a día, hasta donde se pueda llegar.

Realmente existen pocos lugares en Europa donde uno pueda mirar hacia el horizonte y no ver más que naturaleza intacta.

 ¿Saben lo que es esto? Pista: dicen que en Irlanda hay dos por persona.

Nota: Si lo desean, ya pueden leer la segunda parte: La isla de Arranmore.