miércoles, 16 de marzo de 2011

Las consecuencias de un accidente nuclear

Aunque no es cierto que la energía nuclear sea barata (no se tienen en cuenta, por ejemplo, los miles de siglos de custodia de residuos), el mejor argumento en su contra son las proporciones apocalípticas de los accidentes.

Con lo que está ocurriendo en Japón y como el ser humano raramente es racional y responde más a estímulos emocionales, creo que es un buen momento para recordar el impresionante trabajo que Paul Fusco, fotógrafo de Magnum, realizó en Bielorrusia unos años después de Chernobyl. El mundo es una gran comunidad de vecinos y lo que le pasa a uno puede afectar al otro. Debido a un capricho meteorológico, las peores consecuencias de Chernobyl (Ucrania) fueron sentidas -perdón, siguen siendo sentidas-, en Bielorrusia.

Les recomiendo que no cierren los ojos a la realidad, especialmente si son ustedes pro-nucleares.



lunes, 14 de marzo de 2011

El latonero. Historias de la Alfama. Tercera Parte


Jaime Silva vive en Alfama desde que nació en 1933. Trabaja de latonero desde los 12 años aunque hoy en día sus artesanías son mayormente para turistas. Sobre la muñeca dice que la rescató de un contenedor porque estaba "sozinha". Se refiere a ella como su prima.

viernes, 11 de marzo de 2011

¿Quién sabe dónde? Tercera Jornada de nuestra liga

Bienvenidos a la Tercera Jornada de nuestra Liga de Conocimientos Diversos.

Esta vez, para conseguir los puntos que al final de la Liga les supondrán los premios tangibles, deberán identificar los lugares que aparecen en estas cinco fotografías.


Cada foto vale 2 puntos, que conseguirán si indican el lugar exacto (me refiero al nombre de lo que aparece en la foto, no solamente el pueblo o ciudad). Acertar solamente el pueblo o país vale un punto.

Tienen de tiempo hasta el domingo 27 de marzo. Dejo la moderación de comentarios activada para que no puedan copiarse como bellacos.

miércoles, 9 de marzo de 2011

El aire libre

Diríase que también mis muebles se felicitaban por salir fuera...

Cuando el suelo estaba sucio, me levantaba temprano, y después de apilar mis muebles fuera de la casa sobre la hierba, cama, colchón y ropas en montón único, baldeaba el piso, salpicándolo aquí y allí de nívea arena de la laguna para dejarlo limpio y blanco luego con la escoba; cuando los del pueblo habían dado fin a su desayuno, el sol mañanero había secado ya mi casa lo suficiente para trasladarme de nuevo al interior, de modo que mis meditaciones apenas si habían sido interrumpidas.


Resultaba agradable ver todos mis bienes y enseres sobre la hierba, formando una pila como atado de gitano, y mi mesa de tres patas, de la que no había quitado siquiera los libros, pluma y tintero que reposaban en su sobre, entre pinos y nogales. Diríase que también mis muebles se felicitaban por salir fuera y que lamentaban reincorporarse a su encierro. Algunas veces estuve incluso tentado de disponer un toldo por encima de ellos y reinstalarme de tal guisa.

Valía la pena ver brillar el sol sobre estas cosas y oír el viento libre que abría camino por sus recovecos; la mayoría de los objetos que nos son familiares parecen mucho más interesantes fuera que dentro de la casa. Un ave se posa sobre la próxima rama, la siempreviva crece debajo de la mesa y la zarzamora abraza sus patas; por doquier se ven piñas, castañas y hojas de fresa.

Henry David Thoreau. Walden; o, La vida en los bosques. 1854.

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(versión original)

When my floor was dirty, I rose early, and, setting all my furniture out of doors on the grass, bed and bedstead making but one budget, dashed water on the floor, and sprinkled white sand from the pond on it, and then with a broom scrubbed it clean and white; and by the time the villagers had broken their fast the morning sun had dried my house sufficiently to allow me to move in again, and my meditations were almost uninterupted.

It was pleasant to see my whole household effects out on the grass, making a little pile like a gypsy's pack, and my three-legged table, from which I did not remove the books and pen and ink, standing amid the pines and hickories. They seemed glad to get out themselves, and as if unwilling to be brought in. I was sometimes tempted to stretch an awning over them and take my seat there.

It was worth the while to see the sun shine on these things, and hear the free wind blow on them; so much more interesting most familiar objects look out of doors than in the house. A bird sits on the next bough, life-everlasting grows under the table, and blackberry vines run round its legs; pine cones, chestnut burs, and strawberry leaves are strewn about.

Henry David Thoreau. Walden; or, Live in the woods. 1854.

lunes, 7 de marzo de 2011

El carnaval de Alfama. Historias de la Alfama. Segunda Parte.

Hace muchos, muchos años, cuando la fotografía digital no existia y yo estaba en Lisboa haciendo un Erasmus para terminar mi licenciatura en Física, me encontré una cámara barata que alguien había dejado olvidada sobre un banco de Alfama.

Estaba cargada y decidí revelar el carrete para ver qué contenía. Me gustaron las imagenes que encontré -son las que ven más abajo-, y a partir de entonces me aficioné a lo de las fotos y ya ven.

¿Les gustan? A mi alguna sí. Desde luego son mejores de lo que me esperaba siendo realista. Me gusta también el tinte de color, parecen del año catapún. ¿Serán de una
Vivian Maier portuguesa?

sábado, 5 de marzo de 2011

John Harrison y el problema de la longitud. Resultados de la Segunda Jornada de nuestra Liga.

John Harrison con algunos de sus cachivaches

En la Segunda Jornada preguntaba por una persona y un problema. Se trata de John Harrison y el problema de la longitud.

En la época de Harrison los relojes eran de péndulo y dejaban de funcionar en el interior de un barco en movimiento. El problema era muy serio ya que esto impedía conocer la hora exacta a la que se producían las observaciones astronómicas que de otro modo permitirían deducir la longitud. El Parlamento Británico ofreció un premio de 20 mil libras (que actualmente equivaldrían a cerca de 4 millones de euros) a quien encontrara un método fiable y preciso de encontrar la longitud en alta mar.


Centrándome en las preguntas que les hice, las respuestas correctas son:

1- John Harrison (1693-1776).
2- Encontró un método para conocer la longitud geográfica en un barco en movimiento.
3- La dificultad técnica era que debido al vaivén del barco los relojes de péndulo no funcionaban correctamente, haciendo imposible conocer la hora exacta a la que ocurrían los eventos astronómicos observados para conocer la longitud.
4- Un cronómetro marino.

Cuando estuve en el Observatorio de Greenwich tuve la oportunidad de ver los cuatro primeros relojes que construyó. Me quedé boquiabierto al observar los centenares de piezas únicas hechas artesanalmente (una virguería mayúscula) y en movimiento (todavía funcionan).

El H1 tal vez sea el más bonito de ver

El H4 también se puede ver en Greenwich

La historia de como sucedió es apasionante y por eso aprovecho para recomendarles un libro que leí hace bastantes años. Se llama Longitud y su autora es Dava Sobel. Harrison dedicó toda su vida a resolver el problema y solo su quinto cronómetro H5 (de ahí la pista que decía que a la quinta fue la vencida) consiguió el premio. A muy groso modo les diré que sustituyó el péndulo por muelles, que no se ven afectados por el oleaje.

Esta vez ha habido pocas respuestas, se nota que ha subido la dificultad de las pruebas. Aquí tienen sus resultados:

Oddiseis, 10 puntos
JC, 10 puntos
Desanchá, 0 puntos
MartinAngelair, 0 puntos

La clasificación general queda:

JC, 20 puntos
Oddiseis, 15 puntos
Xavi Piera, Desanchá, MartinAngelair, Rafa Pérez, Edu, Josep Fábrega Agea, 10 puntos
Albert, 9 puntos
Ema, 4 puntos
Igniszz, Bufaforat, 2 puntos
Andres, 0 puntos

En fin, agradecerles como siempre su participación y hasta la próxima jornada.

miércoles, 2 de marzo de 2011

Mandarinas transubstanciadas

La llamada divina

Ya saben que a veces me gusta hacer teología amateur. Hoy es un día de estos, y la excusa es que por fin se ha publicado un artículo del que estaba informado y esperaba con gran interés. Es sobre curas ateos que fingen ser creyentes.

El filósofo Daniel Dennett -otro día les tengo que hablar de este personaje, he leído algunos de sus libros y merece mucho la pena- y Linda LaScola han hecho un estudio en el que han buscado y entrevistado a curas ateos. No se trata de embaucadores, sino de personas que cuando comenzaron eran creyentes sinceros y de tanto buscar la luz y la verdad al final la encontraron. Ahora el único Cristo en el que creen es en el que se han metido y del que no saben como salir.

El artículo ha sido publicado por el Journal of Evolutionary Psicology y merece la pena leerlo.

En esta entrevista radiofónica pueden escuchar el testimonio de dos de estos sacerdotes y, al final, los comentarios del propio Dennett.

Lo que antes creían mandarinas transubstanciadas ahora les parecen platanos

Sí, ya se que Vd. querido y malpensado lector ya sospechaba que más de uno se apuntó al oficio de cura para levantarse más contento los lunes, pero seamos comprensivos: si estas personas no se atreven a hacer pública su situación no es porqué teman perder los privilegios de su profesión -dicen que los horarios están muy bien y que hay posibilidad de ascenso hasta la infalibilidad- sino porqué van a tener que comunicarla a una comunidad llena de caridad cristiana y a la que pertenece su propia familia.

Me parece que en esos momentos en sus cabezas deben resonar las palabras de Santiago Rusiñol: "quienes buscan la verdad merecen el castigo de encontrarla".

En fin, nada más decir que si es Vd. cura y se encuentra en una situación similar, sepa que puede contarselo al Dr. Dennett, que quiere ampliar su estudio. Ofrece absoluta confidencialidad. Como lo del secreto de confesión, para entendernos.


Ancha es la puerta y amplio el camino que lleva a la perdición