miércoles, 13 de octubre de 2010

Manel Soria y yo daremos un seminario y dos proyecciones en Fotogenio 2010

Del viernes 29 de octubre por la tarde al lunes 1 de noviembre al mediodía se celebra una nueva edición de Fotogenio.

Fotogenio es el mayor encuentro de fotografía de España para profesionales y aficionados y se celebra en Mazarrón (Múrcia). Este año se preve la llegada de unos 2500 fotógrafos para disfrutar de las muchas proyecciones y seminarios que ahí tendrán lugar.

Organizar un evento de estas dimensiones tiene especial mérito por la dificultad que representa, especialmente en los tiempos que corren, el conseguir la enorme financiación necesaria. Como cabeza visible está su director Juan Sánchez Calventus. Él y el resto de personas que hacen posible este festival no pueden ser personas comunes.

Como les decía en el título, el Dr. Frikosal y un servidor vamos a impartir un seminario y dos proyecciones comentadas. El seminario será sobre Paisaje Astronómico y las proyecciones serán sobre fotografía de insectos (Manel Soria) y los Menonitas de Bolivia (Jordi Busqué).

Aquí tienen los horarios de las mismas:

Sábado 30

de 22:30 a 23:30 - Proyección comentada de Jordi Busqué "Fotografía de culturas herméticas"

Domingo 31

de 12:30 a 14:00 - Seminario de Manel Soria y Jordi Busqué sobre "El Paisaje Astronómico"

de 22:30 a 23:30 - Proyección comentada de Manel Soria "La mística de las lagartijas"

En la web de Fotogenio podrán ver la lista de fotógrafos participantes y sus charlas. Verán que son de mucho nivel. A Manel y a mi nos honora especialmente el compartir panel con un fotógrafo del prestigio internacional y sobretodo del compromiso de Walter Astrada. Walter es uno de esos fotógrafos que se juega la vida para documentar la realidad de países donde la injusticia es cotidiana. Según él "querer cambiar el mundo con una fotografía es muy ambicioso. Pero ese es nuestro trabajo".

Les recomiendo que vean su último reportaje, Undesired. Esta vez no se trata de una guerra, sino de una tragedia silenciosa. Las víctimas son niñas de la India que son asesinadas o dejadas morir por su padre, que quiere un varón. Las madres son prácticamente esclavas en esas familias. Es interesante que además escuchen el testigo del fotógrafo y vean el mapa, que muestra que el problema ha ido en aumento las últimas décadas.

El sábado 30 de 11:15 a 12:30 Walter dará una conferencia titulada "Por qué documentamos?"

En fin, que si les gusta la fotografía les recomiendo que vayan a Mazarrón.

jueves, 7 de octubre de 2010

Encontrar lo que se desea

Igual que un buen fotógrafo puede sacar buenas fotos con una cámara barata, Galileo hizo grandes descubrimientos con un telescopio de "todo a cien".

Nada más construir su primer instrumento, en 1609, Galileo hizo un gran descubrimiento: A los lados del planeta Júpiter había unas "estrellitas". En total eran cuatro y a veces se veían dos a cada lado, o bien tres en un lado y una en el otro, etc. El significado de esas observaciones era claro: Júpiter tenia cuatro satélites. En realidad tiene muchos más, pero lo verdaderamente importante no era el número, sino el hecho de que no todos los cuerpos celestes giraban en torno a la Tierra, como sostenía el Sistema Ptolemaico.

Júpiter y tres de sus lunas, tal como se ven con unos simples prismáticos. La imagen es un recorte de una foto que hice con un teleobjetivo de 400mm.

En esa misma época había un gran matemático y astrónomo, Johannes Kepler, que tenia lo que en aquel entonces era un grave problema: Era miope.

Kepler debía conformarse con utilizar las informaciones de los observadores para elaborar sus teorías. Como todo buen matemático, tenía una gran capacidad para detectar patrones en las series de datos y, consumiéndose en su ansiedad de conocimiento, a veces incluso encontraba patrones donde no los había. Así pues, sabiendo que la Tierra tiene un satélite y Júpiter cuatro, dedujo que Marte, por estar en medio, tendría dos, siguiendo así la progresión geométrica 1,2,4...


Unas semanas más tarde, Galileo estaba observando Saturno y vio algo extraño. Algo parecido a unas orejas a cada lado del mismo. Estaba observando los famosos anillos, pero como el telescopio no era más que una lata con dos lentes pulidas a mano, es evidente que no se veía muy bien. Así que mientras realizaba más observaciones para saber realmente qué era aquella forma extraña, decidió asegurarse la prioridad del descubrimiento enviando un mensaje cifrado a Kepler.

El mensaje decía:


smaismrmilmepoetaleumibunenugttauiras,

que obviamente no significa nada, pero que si reordenamos las letras se puede escribir la solución del enigma:

Altissimum planetam tergeminum observavi,

que significa:

"He observado el planeta más distante con triple forma"
.

Kepler se lanzó con todas sus fuerzas a intentar descifrar el mensaje. Como seguía obsesionado con las relaciones matemáticas y su teoría de los dos satélites de Marte, tras romperse la cabeza durante innumerables horas consiguió reordenar las letras formando:

Salve umbistineum geminatum Martia proles,

que significa:

Salve, ardientes gemelos hijos de Marte,

encontrando el resultado que él esperaba. Más tarde Galileo anunció la respuesta, dejando claro que nada tenía que ver con Marte y el pobre Kepler murió sin saber si Marte tenia o no dos satélites. Tuvieron que pasar siglos, hasta que en 1877 se conoció la respuesta. Aunque en realidad los satélites en el Sistema Solar no siguen ninguna progresión, seguro que a Kepler le hubiera gustado saber que, efectivamente, Marte tiene dos satélites.


Los dos satélites de Marte, Fobos y Deimos (Miedo y Terror), son muy pequeños (11 y 6 km de radio respectivamente). A ver quién me dice porqué se llaman así.

No sientan lástima por Kepler. Sus famosas Tres Leyes del Movimiento Planetario, que otro día les contaré, son una de las mayores contribuciones de la astronomía clásica, y todos los astrónomos contamos a Kepler entre nuestros mayores héroes.


Pronto les narraré el caso de otro enigma de Galileo y de la respuesta que obtuvo Kepler. Es si cabe más sorprendente todavía. Queda también pendiente la explicación de una de las estratégias del método científico, para evitar que nuestros deseos de encontrar un resultado concreto, como en el caso de Kepler y los satélites de Marte, nos influencie en la investigación.

lunes, 4 de octubre de 2010

Ruleta rusa en Marruecos. Tercera (y última) parte

(Para que lo siguiente tenga sentido, debe antes leerse la primera y la segunda parte)

Cuando acabé de blasfemar, decidí situarme más cerca de la orilla, fuera de la proyección vertical del acantilado. De ese modo era muy improbable que me cayera alguna roca en la cabeza.


La cámara se había quedado sobre el minitrípode, totalmente expuesta a la lluvia de cantos rodados. ¿Debía jugarme la cámara por unas fotos? Pensé que ya que yo no era uno de esos fotógrafos que se juegan la vida, no era tan grave jugarse la cámara, más todavía estando cerca el final del viaje. Además, sería mala suerte que las piedras cayeran justo sobre la cámara, habiendo tanto espacio donde caer.

El arco de piedra y las estrellas.

De repente, otro pequeño derrumbe más o menos en el mismo lugar que el primero. Parece que había acertado con mi teoría de la contracción diferencial.


Ya había oscurecido lo suficiente como para comenzar a fotografiar las primeras estrellas. Como no me hacía ninguna gracia permanecer junto a la cámara, decidí programarla para que realizara un time-lapse. De esta forma yo podría estar tranquilo, fuera de la proyección vertical de los salientes de roca.

Entonces me di cuenta que, a pesar de tener yo una vista de muy alto ISO, pronto iba a dejar de poder ver la cámara. Así que puse una linea de piedras apuntando hacia esta, justo en el lugar de la orilla donde yo estaba.

Al cabo de un rato la oscuridad era total. El mar estaba cada vez más agitado y producía un estruendo que, al rebotar en la pared, era ensordecedor y daba bastante miedo. Decidí grabarlo con un pequeño mp3. Tengan en cuenta que el volumen allí era altísimo, casi ensordecedor. Aquí lo tienen (se recomienda seguir leyendo la entrada con el ruido de fondo):

Sonido del mar en la oscuridad de la noche



El aire estaba cargado de agua salada atomizada y no quise pensar en como estaría ya la lente frontal del objetivo.

Cayeron más piedras en varios lugares, reforzando mi decisión de permanecer junto a la orilla. Pero las olas llegaban cada vez más lejos y por momentos debía entrar en la zona de riesgo, para evitar mojarme. Lo hacía con la mochila por sombrero, para amortiguar los posibles chichones.

La cámara no corría ningún riesgo de mojarse porque estaba muy debajo de la pared y las olas no conseguían llegar ni siquiera cerca de donde esta se encontraba.

De repente, me di cuenta que las olas habían removido las piedras que eran mi guia visual para encontrar la cámara. Horrorizado comencé a mirar atentamente el entorno sin conseguir ver la cámara. Los chasquidos del obturador eran totalmente inaudibles por culpa del ruido de la marejada. Cuando ya me estaba desesperando vi una pequeña luz: Por suerte, tenia activada la revisión automática de la foto, o sea que tras cada exposición del time-lapse, la luz de la pantalla iluminaba levemente la arena.

El mar en la noche

Harto de permanecer atrapado entre las olas y la lluvia de piedras, decidí dar por terminado el experimento. Era el segundo día que probaba un time-lapse y seguía dejando demasiado tiempo entre toma y toma. Si lo desean lo pueden ver aquí. Es tan sumamente malo que me ha dado vergüenza subirlo al blog.

Para regresar a mi alojamiento me quedaba media hora de camino por la playa, incluyendo el pasar bajo los dos arcos. Recuerdo que no podía correr en la oscuridad, por el suelo totalmente cubierto de cantos rodados debajo de aquellos; y el sonido de mis pasos removiendo las piedras en el interior de largo túnel del segundo de ellos. Me pareció como una de esas pesadillas en las que uno no puede huir de un peligro porque tiene el cuerpo casi paralizado y solo consigue moverse a cámara lenta.

La linterna, que estaba casi sin pilas, solo conseguía iluminar el agua pulverizada que lo envolvía todo y a duras penas alcanzaba para ver donde ponía los pies. Decidí apagarla y llegar guiándome por el resplandor de contaminación lumínica que se veía a lo lejos.

Ya en el alojamiento subí al tejado para fotografiar el mar agitado una vez más. El estruendo seguía siendo bastante atemorizante y no pude menos que compadecerme de aquellos marineros de la antigüedad, que sufrían tormentas nocturnas metidos en una cáscara de nuez, antes de la invención de los GPS y de los cascos de acero.

viernes, 1 de octubre de 2010

Siete años en el Tibet. Resultado de la Novena Jornada

Portadas de la edición alemana (idioma original) y su tradución al inglés (*)

En esta novena jornada les he propuesto identificar un texto y responder a una serie de preguntas sobre el mismo. Al parecer, esto ha resultado bastante complicado, pues ha sido la jornada que menos respuestas ha recibido. Esto ha producido algunos cambios en la clasificación general, pero antes de hablar de esto, vamos a ver las respuestas correctas.

Se trataba de un fragmento del libro Siete años en el Tíbet, que narra las aventuras de dos montañeros, Heinrich Harrer y Peter Aufschnaiter, que tras ser capturados al inicio de la Segunda Guerra Mundial logran escapar de un campo de concentración al norte de la India y tras atravesar el Himalaya a pie consiguen llegar al Tíbet. Me gustaria contarles algunas cosas más de esa historia y sus protagonistas, pero lo dejaré para otra entrada.

Las respuestas concretas son:
  1. Heinrich Harrer (montañero)
  2. Peter Aufschnaiter (montañero)
  3. Un yak
  4. Armin (estrictamente Armin II)
  5. Changtang o Qangtang (o Chantang en el texto)
  6. Siete años en el Tíbet
  7. 1945
  8. Tíbet
  9. El decimocuarto Dalai Lama
  10. Kundun
Algunos de ustedes me han hecho notar ligeras diferencias en el texto, como la temperatura (-25 o -30). Lo cierto es que en la traducción española decía -25, pero en el momento de preparar la prueba no tenia el texto a mano y usé una traducción inglesa que encontré en Internet. Habría que consultar el original en alemán. Lo mismo con la fecha que en una edición es el 31 de diciembre y en otra el 3.

Sus respuestas, por orden de llegada, han sido:

Albert, 10 puntos
Oddiseis, 10 puntos
JC, 7 puntos
Rafa Pérez, 10 puntos
Andres, 1 punto

La clasificación general queda:
Ya ven que Rafa ha dado un paso de gigante para adjudicarse el campeonato, aunque todavía faltan 30 puntos y todo puede pasar. Oddiseis sigue más infalible que un Papa.

La primera vez que leí el libro fue en una biblioteca de Bolivia. Pasé todo un día atrapado por el libro aprovechando que el tiempo no era muy agradable en el exterior. Es una aventura de verdad, no como las que yo les cuento (aunque también me han pasado algunas de verdad, no se crean. Lo que pasa es que son difíciles de contar). Era una edición de casi 500 páginas y me faltaron unas 100 para terminarlo. Más tarde, queriendo terminar el libro lo busqué en las librerías, pero fui incapaz de encontrar una edición completa. Solo había ediciones resumidas (algo que me parece un sacrilegio) de 250 páginas aproximadamente. Finalmente hace unos meses encontré por Internet una edición completa de segunda mano y por fin pude terminarlo. A los que han consultado el libro, ¿cuántas páginas tiene su edición?

(*) A ver quien es el primero en decirme el autor de la foto de la portada inglesa

lunes, 27 de septiembre de 2010

Ruleta rusa en Marruecos. Segunda parte

(Si lo desea lea la primera parte.)

Por la mañana ya no llovía, pero seguía completamente cubierto. Según la previsión, el mal tiempo no iba a durar mucho, pero yo no sabía si tendría tiempo de verlo. Como muchas veces soy optimista, me decidí a alquilar una habitación en un modesto alojamiento a primera linea de mar, a unos 10 kilómetros del pueblo. Yo era el único huésped, una situación en la que me encuentro muy a menudo, tal vez por viajar siempre fuera de temporada.
Tumbado en la cama, miraba el cielo por la ventana, con la esperanza de que se abriera algún resquicio que permitiera soñar con una noche despejada.

Después de comerme una tortilla bereber (de tomate, pimiento y especias) me di cuenta que se veían algunos pedazos azules en el cielo. Por experiencias pasadas, pensé que no era en absoluto descabellado que pudiera disfrutar de un bonito atardecer. Con esa esperanza cogí los chismes y me puse a caminar por la playa.

La playa estaba sembrada de cantos rodados.

Me dirigí hacia unos acantilados muy espectaculares que estaban a una media a hora a pie de allí. Al salir, la mitad del cielo del lado del mar ya estaba totalmente despejado. La playa era realmente bonita y encima estaba desierta. La luz del sol resaltaba de forma espectacular el color rojo de la roca y, como se pueden imaginar, a esas alturas yo ya estaba eufórico. Al final de la playa vi a dos señores que caminaban por ahí.

Paseantes bajo un arco natural de roca.

A pesar de que la arena de la era fina, había miles de cantos rodados de buen tamaño por todas partes. Pero yo no hice mucho caso en ese momento, concentrado como estaba en llegar a la parte más bonita, antes de que unas nubes ocultaran el Sol. Afortunadamente llegué a tiempo.

Los dos arcos de aquella playa de cuyo nombre no quiero acordarme (no se vaya a masificar).

Con la sombra en ese punto, me recordó a una Torre Eiffel natural.

Tras unos pocos minutos, las nubes efectivamente volvieron a ocultar el Sol. Por suerte, la parte del mar seguía despejada y en seguida tuve todo listo para hacer alguna nocturna.

Me dispuse a esperar a que oscureciera y fue entonces cuando mi cerebro, que desde mi accidente con los menonitas, que tal vez algún día les cuente, se ha convertido en un detector de peligros hipersensible, empezó a pensar en lo peor: Obviamente todos esos cantos rodados venían del conglomerado que formaba los arcos y las paredes del acantilado. Comencé a elucubrar que tal vez, debido al descenso de temperatura al llegar la noche, las piedras y la tierra que las cementaba sufrirían una ligera contracción diferencial, provocando mayor frecuencia de caídas de rocas. Al igual que por la noche se escuchan más crujidos de muebles (a parte del silencio y que la casa pueda o no tener fantasmas), el paralelismo me parecía razonable.
Mientras pensaba esto escuché un fuerte ruido de derrumbe y un montón de piedras de varios tamaños, alguna casi tan grande como un melón, cayeron a unos pocos metros de mi, haciéndome renegar sobremanera.

Continuará...

jueves, 23 de septiembre de 2010

Kim Manresa inaugura su exposición "Escoles d'altres mons"

Kim Manresa inaugurando "Escoles d'altres mons".

Hago un breve paréntesis en la historia de la ruleta rusa en Marruecos, para contarles que ayer estuve en la inauguración de la exposición "Escoles d'altres mons" de Kim Manresa, en el Museu Marítim de Barcelona.

Kim es un crack, con una falta de afán de protagonismo espectacular. Cinco "personalidades" con ganas de aparecer en la foto, hicieron inacabables discursos hasta que, por fin, le llegó el turno a Kim Manresa, que pronunció dos o tres frases que no creo que llegaran al minuto de duración.

Las fotos, increíbles. Les recomiendo que vayan a verlas, merece la pena. La visita a la exposición debía de ser guiada por Kim, pero solo lo fue a medias. Otro señor metió demasiada baza y creo que todos nos quedamos con ganas de oír mucho más los testimonios del autor.

Kim explicando algunos detalles de una de sus fotografías.

Al final, tuve la ocasión de intercambiar unas breves palabras con Kim, que me dijo que estos proyectos de su iniciativa, los hace aprovechando los ratos libres que le quedan cuando La Vanguardia lo manda a cubrir unas elecciones, o algún otro acontecimiento en algún país remoto.

Me quedo con la idea de que personas como Kim deberían estar financiadas, para poder dedicarse a tiempo completo a temas tan importantes como los que suele tratar. Me parece que si hubiera nacido en EEUU tendría mucho más apoyo.

Esperando la inauguración.

Disfrutando de las fotografías.

Al salir a la calle me encontré con esta foto. ¿Les parece que puede calificarse de Paisaje Astronómico? (Parece que no sé pensar en otra cosa...).

lunes, 20 de septiembre de 2010

Ruleta rusa en Marruecos. Primera parte

Tras fotografiar la ISS sobre el Atlas marroquí y las estrellas sobre las kasbas, me dirigí hacia la costa Atlántica. Llevaba varios días lloviendo por esa zona, y yo estaba algo desesperado porque pasaba el tiempo y se me estaban escapando las noches estrelladas en la playa. Según la previsión meteorológica, dentro de un par de días volvería a estar soleado. El problema era que yo no disponía de ese tiempo si pretendía visitar los lugares que había planeado.

Aquella tarde la pasé fotografiando en un pueblo no tan cercano al mar, donde el mal tiempo no se había dejado notar.

Los mercados y calles de cualquier lugar de Marruecos están tan llenos de vida que las fotos están por todas partes. Como prueba, esta serie de fotos hechas en un intervalo de unos pocos minutos en una misma acera. No son grandes fotos, pero dejan claro que Marruecos tiene mucho potencial.

9:31

9:32

9:33

Luego me fuí a otro lugar, pero estaba claro que las fotos estaban allí. Así que regresé a la calle del mercado:

10:01

10:04

Por la tarde tomé un bus hacia un pueblo de la costa, muy cerca de dónde yo quería ir. Los buses de Marruecos tienen algunos años, y el que me tocó tenia una gotera que dejaba entrar la lluvia justo sobre mi cabeza. Por suerte, al cabo de un rato, un grupo de pasajeros se apeó, permitiendo que me sentara en un lugar más seco. Pasaría la noche en el pueblo y por la mañana me dirigiría hacia unos acantilados muy espectaculares que había no muy lejos de allí. Me dormí pensando que ya no se escuchaba la lluvia. Se abría una puerta hacia el optimismo.

Continuará...